Políticas Culturales

La Agenda Digital Iberoamericana

 

***Las políticas diseñadas en torno del mundo digital deben por tanto abarcar dos sentidos: el de ser un campo específico de producción artística empleado por diseñadores, músicos, productores de espectáculos escénicos y creadores audiovisuales y el de ser un ámbito de acción transversal empleado por maestros, administradores, estudiosos, gestores y creadores para ampliar los impactos de las prácticas culturales.

n el marco de los preparativos de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que habría de celebrarse este mes de diciembre, en agosto pasado el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, cargo que se homologa al de ministro o secretario de cultura de otros países, presentó el proyecto de Agenda Digital en el Espacio Cultural Iberoamericano.

 

Se trata de un proyecto propio de nuestro tiempo que muestra a la vez los cambios que ha sufrido el campo cultural con el desarrollo de las nuevas tecnologías. Su primera característica es su transversalidad. Ya sabemos que las políticas de cultura tratan de la producción, circulación, distribución y consumo de bienes y servicios culturales que en la actualidad tienen múltiples formatos, incluso electrónico, sin embargo debido a que el campo digital tiene una dimensión procesual, afectó todo el hacer de la vida social desde la administración pública, la medicina, el deporte y, por supuesto, la cultura. Es decir su sentido transversal, el hecho que cruza todas las prácticas humanas, hace que debamos reflexionar en cómo han afectado los procesos de formación, creación, distribución y consumo de todos los bienes culturales.

 

Las políticas diseñadas en torno del mundo digital deben por tanto abarcar dos sentidos: el de ser un campo específico de producción artística empleado por diseñadores, músicos, productores de espectáculos escénicos y creadores audiovisuales y el de ser un ámbito de acción transversal empleado por maestros, administradores, estudiosos, gestores y creadores para ampliar los impactos de las prácticas culturales.

 

La propuesta del presidente del Consejo en aquella reunión de agosto de 2014 fue integrar un grupo permanente de trabajo, bajo la coordinación de la Secretaría General Iberoamericana, apoyado por la Organización de Estados Iberoamericanos, para diseñar y proponer una agenda sobre las prioridades y los intereses comunes. Se trataba, decía Tovar y de Teresa en aquella reunión, de adoptar como ejes de la agenda la digitalización sistemática del patrimonio cultural, la generación de contenidos compartidos, las redes y plataformas, la tecnología en los espacios culturales, las artes digitales y las industrias creativas.

 

En realidad la propuesta del Conaculta viene trabajándose desde hace tiempo. En septiembre, en la Reunión Nacional de Cultura, Tovar y de Teresa anunció la intención de crear una “plataforma de plataformas”, una manera sencilla de presentar la agenda que en realidad es más bien una amplia autopista en la que circularán diversos contenidos: catálogos de patrimonio y museos, publicaciones digitales, una biblioteca virtual de música, producciones audiovisuales.

 

Jorge Von Siegler hizo en ese momento una presentación más amplia de ese proyecto. Luego de la cumbre Iberoamericana de Veracruz a principios de diciembre, Conaculta realizó una nueva reunión para presentar algunos avances y diseñar las estrategias de acción. Tres fueron los temas presentados por el presidente del Consejo: audiovisual, palabra escrita y patrimonio, para lo cual propuso que se desarrollaran plataformas digitales con el objetivo de ampliar el acceso de los bienes y servicios culturales en toda la región iberoamericana.

 

México cuenta ya con precedentes en estas materias. Por ejemplo se ha emprendido la digitalización sistemática del patrimonio cultural. En Michoacán, a partir del Programa Especial de Acción Cultural Michoacán 2014 se impulsó La Plataforma Michoacán del programa Cinema México que permite proyectar, a través de una plataforma digital, más de 100 películas y cortometrajes mexicanos de calidad. Este programa se completó con la dotación de 150 paquetes de exhibición y catálogos. Educal, por su parte, desarrolla otra plataforma, librosmexico.mx, con el fin de ofrecer en línea 15 mil títulos y, una de las acciones más comentadas son las aplicaciones que el Conaculta ha diseñado para el público infantil, a través de su programa Alas y Raíces.

 

Sabemos que éste es el inicio de un activismo cultural de dimensiones impresionantes. Las artes digitales y las industrias creativas, la producción de contenidos para las radios y las televisiones culturales, y el uso de las nuevas tecnologías para la organización de un fuerte sistema cultural nacional pueden ser algunas de sus derivaciones.

 

Dos condiciones a tener en cuenta deben ser consideradas. Una es el reconocimiento de que el espacio digital no es ajeno a la sociedad sino una expresión de esta última. El espacio digital no es más que los actores sociales relacionados por otros medios de ahí que requiera de reglas de transparencia, democracia, respeto, confiabilidad, buen gobierno, como se pide para cualquier ámbito social. La segunda condición se deriva de lo anterior: sin la participación de la sociedad civil la empresa no alcanzará las alturas que se están imaginando. Es quizá en este espacio donde con seguridad podremos encontrar la más amplia participación de los actores sociales, quienes sólo están a la espera de que se dispongan los medios y recursos necesarios para desatar su espíritu creativo.

 

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