Políticas Culturales

La contribución de la cultura a la economía de América Latina

 

****Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay y México cuentan con una Cuenta Satélite de Cultura, mientras que países como Brasil, Bolivia, Guatemala, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela están en pleno proceso de construir sus herramientas de medición.

*** Los avances en la medición del sector cultural en los países de Latinoamérica son señal de que los gobiernos empiezan a brindar la importancia necesaria a las Industrias Culturales y Creativas

ace más de una década se publicó el estudio “¿Cuánto vale la Cultura? Contribución Económica de las Industrias Protegidas por el Derecho de Autor en México”, análisis sobre la cuantificación de las Industrias Culturales y Creativas (ICC) en México. En dicho estudio se comentaba que en América Latina, las ICC gozaban de poca estima dentro de los ámbitos económicos; y que estudiar sus alcances, así como el impacto de su actividad económica dentro de los países, resultaba de primera necesidad para aquellos que buscan un desarrollo integral —económico y social— de su país.

 

Si bien los avances en el campo de las ciencias económicas en relación al sector cultural aún son pocos, existe una serie de estudios y herramientas de medición que contribuyen a desarticular y entender mejor las actividades involucradas en el campo cultural, así como sus alcances para la población.

 

Naciones Unidas, a través de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), ha realizado la cuantificación de la contribución de las Industrias Protegidas por los Derechos de Autor a la economía nacional, cuyo insumo esencial es la creatividad. En la metodología de la OMPI se definen cuatro grupos de industrias protegidas por los derechos de autor (base, interdependientes, parcialmente y no dedicadas), dependiendo de su nivel de dependencia con estos derechos. Así, la medición de las IPDA sobre la contribución al PIB, al empleo y al comercio exterior se ha realizado en más de 40 países, entre los que destacan de América Latina: Colombia, México, Panamá y Perú.

 

Asimismo, en México y Guatemala se ha realizado el estudio del valor de las ICC, utilizando como base la metodología de la OMPI, pero añadiéndole el componente de economía sombra; es decir aquellas actividades legales e ilegales que escapan de las estadísticas oficiales.

 

Otro enfoque que han seguido las oficinas de estadística de algunos gobiernos para el sector cultural es, a través de la elaboración de la Cuenta Satélite de Cultura. En la región, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay y México cuentan con una Cuenta Satélite de Cultura, mientras que países como Brasil, Bolivia, Guatemala, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela están en pleno proceso de construir sus herramientas de medición.

 

No cabe duda que México, al igual que los demás países de la región, es un país multicultural, multiétnico y plurilingüe, y por lo tanto cuenta con una gran   diversidad cultural. Adicionalmente, las diversas brechas de ingreso, educación y digitales complican la generación de mediciones e indicadores, por lo cual surge en dicho contexto la necesidad de generar mediciones e indicadores que permitan el análisis, con su consecuente aplicación en términos de políticas públicas, en los planes económicos y de desarrollo tanto a nivel local como nacional y regional.

 

Es claro que la gran diversidad cultural de Latinoamérica dificulta de manera especial la generación de mediciones que permitan el análisis y su consecuente aplicación en términos de políticas públicas, en los planes económicos y de desarrollo a nivel estatal y el ejercicio se vuelve aún más complejo si se busca comparar con EUA y Canadá. Para la elaboración de dicha información, la composición metodológica varía ampliamente entre Estados, en su esfuerzo por capturar nuestra complejidad cultural. Es por ello que se registra una elevada variación entre los resultados de los diferentes ejercicios nacionales.

 

Los avances en la medición del sector cultural en los países de Latinoamérica son señal de que los gobiernos empiezan a brindar la importancia necesaria a las Industrias Culturales y Creativas. No obstante, es de suma importancia, con base en los números antes expuestos, que se analicen con mayor detalle las actividades basadas en la cultura y la creatividad en la región, a fin de analizar la evolución de este sector económico y de implementar políticas públicas específicas que sirvan para explotar el potencial de este importante sector de la actividad económica.

 

Vale la pena destacar que el análisis realizado en México representa un ejercicio pionero en la región, pues mide la actividad económica basada en la cultura desde una perspectiva que abarca más allá de las industrias culturales, al tiempo que se incluye el componente de economía sombra. Además de medir la aportación que realiza el sector cultural a la economía de México, también se identificó que la economía sombra ha aumentado. En consecuencia, este factor debe ser un tema de preocupación para las autoridades locales y federales, ya que les impide obtener ingresos adicionales vía impuestos, además de propiciar la ilegalidad y mermar los beneficios de los creadores que operan en la legalidad.

 

Finalmente, las diferencias en las cifras entre la medición de la OMPI, las mediciones realizadas en México, y las Cuentas Satélites de cultura, recaen principalmente en las diferencias metodológicas. Por ejemplo, la OMPI define cuatro grupos de IPDA dependiendo de su nivel de dependencia con los derechos de autor, mientras que para la otra medición en México se incluye la estimación de economía sombra. Finalmente, la cuenta satélite de cultura agrega a la información y busca complementar el Sistema de Cuentas Nacionales. En consecuencia, estas diferencias metodológicas plantean un debate sobre las  definiciones de la industria y pone en evidencia que el papel de la economía en la cultura es un tema joven, todavía en construcción.

 

Con todo, es importante que a partir de las cuentas satélites y el análisis sobre la contribución económica del sector en América Latina, se realicen esfuerzos conjuntos entre países, dirigidos a identificar los puntos débiles del sector cultural para permitir a los gobiernos hacer políticas públicas específicas que ayuden a potencializar los cuantiosos beneficios que resultan de la cultura.

 

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