Políticas Culturales

La Cultura, el sector económico más importante

 

*** La política cultural en el sector de bienes creativos y culturales se puede abordar desde los dos grandes componentes que estructuran dicho mercado, el de la oferta y el de demanda. Por un lado existe una necesidad por estimular la demanda dentro del sector cultural, en contraparte se debe de buscar propiciar o crear incentivos para la producción de obras

 

iversos estudios que se han realizado en la última década demuestran que las actividades económicas que tienen como insumo esencial la cultura y la creatividad contribuyen entre 6.7% y 7.3% al PIB del país. No solo eso, sino que también es un sector que genera empleo ya que 3.6% de la Población Económicamente Activa (PEA) se dedica a actividades relacionadas con la cultura y la creatividad. A su vez, estas cifras indican que es un sector altamente productivo, puesto que con 1% de la PEA nacional se produce casi 2% del PIB.

 

Sin embargo, ¿qué ha pasado desde las instituciones culturales en los últimos años? Podemos decir que el sector cultural ha ido encontrando virtud durante este sexenio. En los últimos años el sector cultural tuvo la suerte de contar con profesionales probados e involucrados. Mostrando que ambas características en conjunto con una agenda definida son elementos esenciales para realizar acciones que inyecten de dinamismo en cualquier sector económico.

 

Desde la voz institucional, la estrategia se ha denominado El Proyecto Cultural del Siglo XXI Mexicano, mismo que se ha enfocado en el resguardo del patrimonio nacional, el fortalecimiento de la institución y vinculación con la sociedad. La apuesta principal ha sido por el cine, los libros y la música. Por ejemplo, el presupuesto asignado durante el periodo 2007-2012 para la producción de películas pasó de ser de 533 millones de pesos a 3,933 millones de pesos.

 

La política cultural en el sector de bienes creativos y culturales se puede abordar desde los dos grandes componentes que estructuran dicho mercado, el de la oferta y el de demanda. Por un lado existe una necesidad por estimular la demanda dentro del sector cultural, en contraparte se debe de buscar propiciar o crear incentivos para la producción de obras. En ese sentido, encontramos que el presupuesto encaminado a estimular la producción de obra artística mostró un incremento significativo.

 

El presupuesto del FONCA pasó de ser de 195 millones de pesos al año en 2006 a 385 millones de pesos en 2012. El número de creadores que recibieron estímulos durante el sexenio de 2000 a 2012 fue de 4,112, mientras que durante la administración actual la cifra de beneficiarios ascendió a 8,176. De la misma manera, el número de becas para jóvenes creadores pasó de ser 114 en 2006 a 200 en 2012.

 

Dentro de la misma línea de promoción de la oferta cultural, se observa cómo durante este sexenio se produjeron 418 películas mexicanas, casi el doble de las producidas durante 2001–2006. En el caso de lectura se promulgó la Ley de Fomento a la Lectura, se realizaron 120 ferias y festivales del libro y la lectura, y se llevaron a cabo dos simposios del libro electrónico en español, con el afán de promover la lectura en nuestro país. Por el lado de la música se emprendió la importante tarea de formación de músicos a partir de la iniciativa Vivir con Música para Vivir Mejor, por mencionar algunas acciones.

 

La política cultural al inicio del periodo 2006-2012 se caracterizó por ser oscurantista, a puertas y ventanas cerradas, que en sus últimos años cambió con el afán de abrirse a la participación social. No es menor que el presupuesto asignado a cultura se haya más que duplicado en los últimos años. Al inicio del sexenio el presupuesto asignado fue de 6,121 millones de pesos y para el último año de esta administración el sector ganó terreno en la arena política y económica terminando en 15,662.9 millones de pesos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaborado por Nomismæ con información de CONACULTA

 

Un elemento digno de reconocer es que incluso con el aumento en el presupuesto asignado a cultura, los gastos operativos se han mantenido relativamente constantes. En el 2012, la relación de gastos de operación por cada peso recibido fue de 41 centavos, en contraste a los 75 centavos que se destinaban a gastos operativos en 2006. Esto pone en evidencia el interés por parte de la institución cultural por realizar un gasto eficiente de recursos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

establece a la innovación y el uso de soportes electrónicos como uno de los criterios de selección. Así como el desarrollo de aplicaciones de contenido realizadas, como Blanco, Muerte Sin Fin y Moncayo, los foros de discusión sobre el libro electrónico son algunas acciones que dejan claro que es un sector que ya no le tiene miedo a los cambios y le da el enfoque contemporáneo que hacía falta.

 

Partiendo de que los recursos son escasos y la necesidad de optimizar el uso de dichos recursos, es necesario seguir dando continuidad al levantamiento de estadísticas en el sector. Es importante subrayar la importancia de tener indicadores que muestren en qué condiciones se encuentra el sector cultural y las características para que dichos recursos sean asignados de manera eficiente y con conocimiento de causa.

 

En ese sentido, se han realizado importantes esfuerzos, como el fortalecimiento del Sistema de Información Cultural, el levantamiento de la Encuesta Nacional de Hábitos Prácticas y Consumos Culturales, actualización del Atlas de Infraestructura y Patrimonio Cultural, la creación de la cuenta satélite de cultura. Sin embargo, resulta fundamental darle continuidad a la generación de estadísticas. Asimismo, considerando la importancia del componente de demanda dentro del mercado, resulta fundamental conocer el comportamiento de los consumidores de manera periódica, para crear estímulos a la demanda de bienes culturales y creativos que resultarán en mayor consumo, y a su vez en mayores beneficios sociales debido a las externalidades positivas que se derivan del consumo de bienes culturales y creativos.

 

Por ende, el trabajo no termina ahí, aunque ya contamos con más conocimiento sobre cómo se realiza la apropiación de contenidos, los mecanismos de producción y demás, en una sociedad en el que la creatividad se mueve a la velocidad del cambio tecnológico es crucial darle continuidad al levantamiento de estadísticas que permitan diseñar políticas mejor focalizadas, asignar presupuesto de manera más eficiente para lograr la ejecución de acciones que efectivamente impulsen las actividades creativas y culturales en el país.

 

Sin duda queda demostrado, como ejemplo para los demás sectores económicos, que contar con un proyecto y una agenda de trabajo claramente definida trae como resultado la ejecución de políticas públicas que beneficien al sector. Tampoco cabe duda del camino que aún falta por recorrer.

 

El legado que deja esta administración marca la pauta para la administración por venir y será de vital importancia que se sepa construir sobre el camino recorrido, que se dé continuidad a los proyectos y sobre todo que las acciones que se realicen no se queden centralizadas en la capital del país. Aún y con todas las críticas, válidas y necesarias, al desempeño y a las formas de realizar política cultural, hoy en día podemos disfrutar de los primeros frutos de una institución débil que se encuentra  en proceso de restructuración y poco a poco va dando resultados que permean entre la población.

 

 

 

 

 

 

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