Políticas Culturales

La experiencia de Michoacán es sólo un punto de partida

 

*** A fines del siglo XX, en un lugar marcado por la guerra y el odio, un intelectual palestino, Edward Said, y un músico argentino judío, Daniel Baremboim, impulsaron la creación de un proyecto musical formado por jóvenes músicos judíos y de los países del medio oriente. Se trata del West-East Divan, un ensamble musical que ha servido para pensar que aún en las peores condiciones siempre hay una esperanza para la paz y que la música puede ser uno de sus estandartes

l Programa Especial de Acción Cultural Michoacán 2014 tiene pocos meses de vigencia, justo en este momento los números muestran un impresionante activismo cultural posible gracias a que se cuenta con un personal profesional capaz de traducir una intención política en múltiples proyectos. CONACULTA es en principio una instancia de coordinación de instituciones culturales con diversas tradiciones, estructura y objetivos, sin embargo el programa hizo posible que 19 organismos del Consejo participaran en algún proyecto haciendo posible ofrecer una imagen de diversidad como de suyo es la cultura.

 

¿Hasta dónde será posible que lleguen estas actividades? La cultura, como sabemos, es una perspectiva de la actividad humana que tiene varios significados. Por una parte nos remite a todas aquellas actividades específicamente humanas que nos distinguen del mundo natural. Nos referimos con ello a las prácticas humanas materiales y espirituales y también a los objetos producidos por los seres humanos, desde aquellos que responden a la satisfacción de nuestras necesidades inmediatas, como también a las acciones más sofisticadas donde ponemos en juego signos y recursos comunicativos que dan sentido a nuestras actividades, especialmente las que permiten constituir una idea de nosotros, un principio de identidad colectiva.

 

También la cultura remite a la idea de culto, es decir a la selección de ciertos objetos y prácticas a las que dotamos de especial valor y significado al grado de adjudicarles un sentido de trascendencia, un sentido semejante a lo sagrado. El patrimonio es un buen ejemplo de esto. Se trata de objetos o prácticas que seleccionamos porque creemos que contienen un valor especial histórico, artístico, natural que debe ser preservado y utilizado para que la sociedad se contemple a sí misma a través de ellos.

 

Otra idea asociada a la cultura tiene que ver la práctica de cultivar, es decir, con el cuidado que los seres humanos ponemos en desarrollar actividades de creación y comunicación para producir benes, difundirlos, interpretarlos, comentarlos, controlarlos, venderlos o excluirlos de los demás.

 

El amplio panorama de actividades desarrollas por el Programa Especial de Acción Cultural Michoacán 2014 contiene estos diversos sentidos de la cultura. Muchas de las acciones tienen que ver con la creación, difusión y conservación de bienes considerados valiosos. Hay acciones relacionadas con la preservación del patrimonio y con la difusión de “objetos” artísticos como la música o el teatro, pero también los relacionados con las tradiciones locales. El Sistema de Fomento Musical se decantó por impulsar proyectos de educación musical tomando en cuenta la herencia de diversas comunidades. El buen tino de los promotores de estas actividades se tradujo en proyectos que han contado con una muy buena acogida por menores y padres de familia.

 

También podemos observar en muchas actividades una idea de cultura en el sentido de acercamiento o educación en diversas prácticas y bienes culturales. Difundir el cine y el documental mexicano a través de funciones públicas y, sobre todo, por medio de la creación de la Plataforma Michoacán del programa Cinema México es un intento excelente cultivar el aprecio por las obras de los cineastas y documentalistas mexicanos y por apreciar tanto la técnica como los mensajes que les dan forma.

 

Pero el sentido principal de la cultura está en hacernos parte de la sociedad humana. Michoacán es un gran laboratorio para ensayar de la manera más inteligente posible la idea de que el único futuro de la humanidad, de la sociedad, de nuestro país, de nuestra colectividad, de nuestra familia, de nosotros mismos, es hacernos conscientes de que para lograr nuestros objetivos tenemos que pasar forzosamente por dar sentido a la vida con los demás.

 

Esto lo hacemos cuando creamos una idea compartida del nosotros y de que los demás son un componente indispensable para alcanzar nuestra realización.

 

A fines del siglo XX, en un lugar marcado por la guerra y el odio, un intelectual palestino, Edward Said, y un músico argentino judío, Daniel Baremboim, impulsaron la creación de un proyecto musical formado por jóvenes músicos judíos y de los países del medio oriente. Se trata del West-East Divan, un ensamble musical que ha servido para pensar que aún en las peores condiciones siempre hay una esperanza para la paz y que la música puede ser uno de sus estandartes. Desde luego no se trata de formar músicos como cualquier otra escuela artística, sino de usar la práctica musical como un ejemplo de un hacer colectivo en aras de una mejor humanidad. Mucho de los proyectos que se están desarrollando en Michoacán y en otros lugares del país tiene este sentido. Su gran obstáculo son los incentivos que los niños y los jóvenes encuentran en la delincuencia y la indignidad de la pobreza. Pero las acciones culturales están ahí, disputando a los jóvenes y niños de las manos del crimen y la delincuencia. Michoacán es sólo un inicio. Esperamos que haya muchos más.

 

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