Políticas Culturales

Mundial de Futbol:

cultura y protesta social

 

“Como fenómeno cultural, el futbol se reducía a lo que pasaba en la cancha; actualmente el campeonato no transcurre sólo ahí”: Sergio Varela Hernán”

Varela Hernández es Doctor en Antropología Social y profesor de la FCPyS-UNAM

 lo largo de los campeonatos mundiales de futbol se han dado sucesos que los media han fijado en la memoria de muchas personas, como el conocido “maracanazo” o el triunfo de Alemania en 1954 o el famoso gol de la mano de Dios de Maradona; sucesos que absorben la atención mundial y que les han permitido ser de gran importancia para la sociedad.

“Se trata de una relación dialéctica, de ida y vuelta, entre los media y la sociedad.

 

    Es lo que a veces los antropólogos y sociólogos hemos señalado sobre cultura popular y que resulta muy pertinente porque el futbol es eso, una creación popular” señala en entrevista el doctor en Antropología Social Sergio Varela Hernández, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

 

    Tras el campeonato mundial de futbol de 2010, Varela Hernández publicó un breve estudio denominado Mexico, ra, ra, ra! Invented traditions and cultural performance of Mexican football fans at the 2010 World Cup in South Africa, que fue publicado por la Universidad de Michigan y en el que se analizaron algunas de las prácticas simbólicas de los aficionados mexicanos que asistieron a esa justa mundialista.

 

    Varela, experto en políticas culturales y futbol, asegura que desde las décadas de los 50 y 60, en México por cuestiones eminentemente económicas, el futbol se ha convertido en el gran deporte del país y en un importante elemento de la cultura popular, “de ahí deriva que el Mundial sea un suceso tan importante en la vida cotidiana de las personas que los media han rehecho constantemente, a través de los múltiples recursos con que cuentan como la prensa escrita, la radio, el cine, pero que, a partir del ingreso de la televisión, el futbol cambió radicalmente”

 

    Y es que en los campeonatos mundiales, desde 1930, año en que se llevó a cabo el primer mundial en Uruguay, hasta éste, el de 2014, se han encontrado continuidades y rupturas, a partir de una instancia supranacional que es la FIFA, que forma parte de ese gran conjunto conformado por el COI y la Liga de las Naciones.

 

Para Varela la FIFA de 1930 es muy diferente a la de hoy. “En 1930 era una instancia más autónoma, independiente, deportiva, incluso sustentada en un espíritu romántico; vinculada al capitalismo pero de una forma menos fuerte que hoy”.

 

    Se trata de una FIFA, dice, que es gobernada por grandes corporaciones que son las que determinan su devenir y la organización de los múltiples torneos internacionales y, ataja “hoy la FIFA es una marca registrada y los derechos de los partidos se venden a las grandes empresas que dominan el futbol internacional que son los grandes consorcios televisivos”.

 

    Como fenómeno cultural, el futbol se reducía a lo que pasaba en la cancha; actualmente el campeonato no transcurre sólo ahí; ciertamente el espectáculo se vuelca en diferentes ámbitos: La ceremonia de abanderamiento, la gran cantidad de programas y de prensa que se dedica a lo que sucede en el futbol y lo que todos hablamos diariamente sobre este deporte.

 

    En 1930 México mandó un representativo compuesto por amateurs dado que no había jugadores profesionales, eran obreros, comerciantes, artesanos. El viaje fue una larga travesía que realizaron con recursos propios; no existía prácticamente la federación, ni tenía medios para pagar siquiera los uniformes. Hoy tras los futbolistas de todos los equipos hay una industria enorme. “Son las empresas las que manejan sus destinos profesionales” señala el también Maestro en Estudios Lationamericanos.

 

 

 

 

    Para Varela hay una enorme cantidad de elementos tanto simbólicos como “materiales”, ya que los goles son de alguna manera de este tipo porque los media permiten reproducirlos masivamente. Hoy gracias a las capacidades tecnológicas que existen desde hace pocos años ha sido posible la creación y concentración de un piso simbólico común. “Incluso podemos decir que antes de la globalización económica hubo elementos de una globalización simbólica producida por una homogeneización relativa de los símbolos rectores entre los que contamos los sucesos deportivos. Y en esta medida el futbol va a la vanguardia en muchos sentidos. Ha consolidado imaginarios colectivos, muy específicamente de los varones” dice.

 

    La mayoría de los estudiosos serios coinciden en que hay una relación perversa entre el futbol y la política. “Y es verdad. Hay una relación perversa. La política profesional trata de explotar los logros deportivos que muchas veces no se vinculan formalmente con ella, pero siempre hay modo de acudir a los recursos simbólicos. Incluso las derrotas pueden ser tratadas así”.

 

   Varela señala reivindicaciones nacionalistas que se podrían levantar a partir de un fracaso. Una perversión que ocurre al existir un tercer agente que se involucra y que distorsiona esta relación: el mercado. “No hay una política directamente cultural o deportiva de un Estado para el apoyo al deporte o al futbol en específico si no son las grandes instancias corporativas-capitalistas las que controlan la práctica profesional del futbol. Esta relación distorsionada por el mercado es muy compleja y afecta la práctica moral del deporte”.

 

    Una de las novedades en este campeonato, es que tal vez lo más sorprendente es que en un país donde aparentemente el futbol es una religión, la cuestión deportiva está siendo desplazada por la protesta social que amenaza incluso el desarrollo del torneo. Para quienes sólo esperan el consumo televisivo del mundial deben considerar que sí hay un riesgo de que el desarrollo del campeonato se vea afectado por las protestas sociales. Personalmente creo que la mayor parte de los que se oponen al campeonato no lo hacen contra el evento por sí mismo sino contra la manera en que está organizado, por la estructura corporativa y capitalista, a partir de la cual se ha desarrollado.

 

    La protesta está centrada en el exorbitante gasto realizado para la remodelación de estadios, aeropuertos, carreteras. Un gasto público que se destina a un evento eminente privado y mercantil que van a tener que pagar los ciudadanos a través de los impuestos. Pero pudiera haber posibilidades que la protesta social se desborde. No deseo que las movilizaciones desemboquen en violencia o alguna muerte, pero si ocurriera algo así, se vería afectado severamente el desempeño del campeonato. La muerte de un aficionado o manifestante como consecuencia de un choque con la policía pondría en conflicto la organización del mundial.

 

    Para el también autor de textos como Goligarquías latinoamericanas. Futbol profesional, poder público y el gran negocio mediático y, Televisión y futbol para jodidos. El futbol televisado en México y su importancia cultural, en México hay una urgencia de estrategias para mejorar la convivencia social. Cuando se hace el intento de movilizar las instituciones y las organizaciones de la sociedad civil en favor de políticas para la paz o la mediación de conflictos. “El futbol podría jugar ese papel”.

 

    En su opinión, las instancias culturales, los gobiernos federal y locales, deberían ver en el deporte un mecanismo muy importante de socialización y por qué no utilizar el deporte para generar interacción entre hombres y mujeres aunque muchas instancias públicas incluso se niegan a hacerlo.

 

    Y es que asegura que hay una reticencia masculina que niega a las mujeres la posibilidad de jugar futbol. Sus efectos serían algo que difícilmente se podría dar en otro terreno y que atacaría el machismo y otras actitudes negativas. No sólo se trata de jugar. El futbol supone un trabajo de equipo y lo mismo la intervención pública. Sería algo así como las orquestas juveniles de Venezuela. “Para que esto ocurra debe haber una voluntad política y luego apoyo material y sobre todo de recursos humanos”.

 

    Varela Hernández está consciente de que en México hay todo para que esto pueda llevarse a cabo. “Y no sólo con el futbol sino con otros deportes, con la música, con las artes. Esto supone recuperar la visión romántica del deporte, que sigue siendo válida, y dejar atrás la visión mercantil”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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