Políticas Culturales

 

Política cultural, trabajo e identidad:

la creación, renovación y negociación

de las subjetividades profesionales

Traducción y Reseña del artículo: Cultural policy, work and identity: the creation, renewal and negotiation of professional subjectivities, edited by Jonathan Paquette, Farnham, Ashgate, 2012, 220 pp. The International Journal of Cultural Policy. Dossier del número 3, Vol. 20, 2014.

s una compilación de artículos editada por Jonathan Paquette y representa una contribución al campo de la política cultural, especialmente atrae la atención a la construcción de la identidad profesional que se da en los promotores o de agentes culturales y su participación en los procesos de las instituciones culturales. En contraportada se formula la pregunta central: ¿Cómo las políticas y acciones culturales han creado nuevas ocupaciones y profesiones?

 

El libro consta de una introducción y 11 artículos de diversos escritores. Éstos abordan 11 casos empíricos de cinco países: Canadá, Francia, Suecia, el Reino Unido y los Estados Unidos. Los participantes provienen de diversos antecedentes disciplinarios (comunicación, geografía, administración, ciencia política y sociología). Muchos de ellos han estado involucrados en las políticas culturales reales y dos artistas/investigadores. El editor es un politólogo de Ottawa, cuyas especialidades incluyen la de museos.

 

El enfoque interdisciplinario es eficaz para iluminar el tema relativamente inexplorado. Al actualizarla, la discusión no se limita a las instituciones artísticas establecidas sino también incluye custodios de los monumentos (memoriales) de guerra y seguidores de series de TV, por nombrar unos pocos ejemplos de la variedad de sujetos. Gracias a diversos bagajes de los autores, se utilizan múltiples metodologías, incluyendo enfoques narrativos que han sido escasos en la investigación de política cultural.

 

En la introducción, Paquette presenta un marco teórico para el libro. Para dar libertad a los autores, evita un planteamiento estricto de las profesiones y define sin rigidez política cultural y la investigación en política cultural. Los artículos se organizan en tres grupos basados en el nivel de acercamiento. Con referencia a Lacan, Paquette los etiquetas como 'simbólico', 'imaginario' y 'real'. Esencialmente, la primera parte del libro se centra en el papel del estado en la construcción de las identidades de los profesionales de la cultura. La segunda parte observa las diferentes comunidades y tipos de acciones colectivas conectados a los procesos de la política cultural, mientras que el tercero examina la experiencia de la política cultural por los profesionales.

 

Paquette trata el desarrollo de la mediación en los museos franceses desde la década de 1980. Describe la mediación como una profesión nacida la democracia cultural. Este ideal promovió una mayor participación basada en el principio del relativismo estético. En Francia, las instituciones culturales se convirtieron en el blanco de los esfuerzos de transformación; fue Jack Lang en particular quien creía en una camarilla trabajando por la exclusión del público en general. Los mediadores se convirtieron en agentes de políticas del estado dentro de las instituciones.

 

Su ocupación es de naturaleza educativa y comunicacional y para ellos el arte no es un fin en sí mismo sino un apoyo para otras actividades. Como era de esperar, los mediadores a menudo entran en conflicto con los directores y curadores. Su trabajo también tiende a ser precario. Refiriéndose al desarrollo en Gran Bretaña, por ejemplo, Paquette, sostiene que la presión hacia la eficacia institucional podría mejorar la posición de mediadores.

 

Frédéric Poulard enriquece la mirada sobre los profesionales de los museos franceses centrándose en la relación entre los curadores y el Estado. Los curadores de los museos representan una antigua ocupación cultural, que actúa desde el siglo XIX. Inicialmente, el criterio al reclutar curadores fue el 'buen gusto'. Su profesionalización inició a principios del siglo XX. A nivel nacional, se exigió un cierto nivel de estudios a los curadores. Las políticas de estado favorecieron el interés general en los museos de Bellas Artes, de los cuales el arquetipo es el Museo del Louvre. El Estado consolidó su control sobre las instituciones locales hacia la década de 1930. A inicio de los cuarenta, museos regionales estaban divididos en clasificados y supervisados, de los cuales el primero llegó a ser regulado por las normas nacionales y dirigido por los funcionarios del estado.

 

En los primeros años sesenta, el proceso de reclutamiento de los curadores nacionales y clasificados fue unificado. En tanto las políticas culturales locales de los setenta y ochenta de curadores regionales desafiaron el modelo imperante y ganaron más legitimidad. Objetivos socioculturales y temas de patrimonio fueron localmente más atractivas que el acceso a las Bellas Artes. En la década de 1990, el estado reconoció los hechos y ajustó su papel a nivel local; ya no es la única autoridad sino un socio.

 

Tobias Harding examina la posibilidad de una sociedad civil que trabajara en el contexto sueco. El concepto está ganando terreno en Suecia y reemplazando el anteriormente predominante de "movimiento popular". Harding define una sociedad civil como aquella integrada por actividades no-gubernamentales (aunque posiblemente subsidiados), sin fines de lucro y no limitado a la esfera privada de la vida familiar. Esta definición refleja una gran parte de las actividades culturales en muchos países.

 

Con la ayuda de esta herramienta, Harding explora los cambios recientes en la política cultural sueca. Señala que las organizaciones de la sociedad civil se están profesionalizando y desplazando hacia relaciones consumidor-productor. Ellas también emplean trabajadores a tiempo completo en lugar de depender de voluntarios. Las políticas del gobierno hacia las OSC (Organizaciones de la Sociedad Civil) también están cambiando. El estado ha adoptado los modelos de la nueva gestión pública y los negocios desde la década de 1990. Negocia y toma acuerdos con las OSC sobre la prestación de servicios a cambio de subvenciones.

Caroline Agnew escribe sobre los enfrentamientos entre las lógicas de la política cultural y la comunidad artística. Ella reflexiona a partir de su propio relato autobiográfico y su participación en las artes escénicas de Ottawa.

 

Su estudio de caso se refiere a las políticas de desarrollo local donde la cultura es utilizada como una herramienta para fines económicos y sociales. Aunque estas iniciativas ofrecen oportunidades de trabajo para los artistas, estos nuevos roles pueden venir con exigencias con las que no todos se sienten cómodos. Hacer el papel de alguien que pertenecer a la élite 'supercreativa' puede ser halagador, pero eso cambia la concepción del trabajo.

 

Agnew vincula la presión para actuar al modo empresarial a la agenda neoliberal. En su mente, esto no se limita a la adopción de técnicas de contabilidad o de marketing, sino implica un cambio fundamental de identidad.

 

Jennifer Hinves considera las iniciativas de regeneración urbana desde la perspectiva de trabajadores creativos en el contexto de la 'Britannia Cool'. Se centra en un solo caso, un joven fabricante de muebles convertido en emprendedor cultural en Newcastle a la vuelta del Milenio. 'Nick' es inteligente para indicar espacios y comunidades en desarrollo a los profesionales de la cultura en las áreas anteriormente industriales de la ciudad. Aprende cómo trabajar en red y cómo hablar con los donantes potenciales. Él nunca deja la fabricación de muebles pero proporciona al lado de esta actividad el nuevo tipo de servicio. El relato revela cómo al cambiar las lógicas de la política se transforman las subjetividades profesionales o se crean empleos completamente nuevo.

Se puede recomendar completamente el libro para investigadores, analistas políticos y profesionales relacionados con la cultura.

 

Si dijera alguna opinión crítica es que hubiera esperado del libro más atención sobre la identidad de los propios investigadores de políticas culturales. En el prefacio, Paquette menciona la ambivalente identidad de los escritores sobre la cuestión divida entre académicos y profesionales de las artes, pero el tema no lo desarrolla más. A algunos de nosotros nos proporcionan información para el gobierno, mientras que otros son activos en la política de la cultura. Ambos roles producen tensión con ética académica.

 

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