Políticas Culturales

 

Institucionalización a través de

la europeización. Las reformas en política cinematográfica danesa

en las décadas de los 80 y 90

Traducción del artículo: “Institutionalization through Europeanization: the Danish film policy reforms of the 1980s and 1990”, Cecilie Givskov, en The International Journal of Cultural Policy. Dossier del número 3, Vol. 20, 1994, pages 281-295. La autora es investigadora en el Departamento de Medios, Cognición y Comunicación, en la Universidad de Copenhague.

Traducción realizada por  Eduardo Nivón Bolán

n este artículo, Cecilie Givskov hace un análisis del proceso de transformación que han sufrido las políticas cinematográficas a partir de una revisión de las leyes que se promulgaron y modificaron en tres etapas de finales del siglo pasado y principios de éste; de las misivas entre las autoridades de la UE y las autoridades danesas en las que se plasman reacciones a estas modificaciones y que a su vez, van gestando nuevas modificaciones y de algunas entrevistas con personas que estuvieron a cargo de las políticas cinematográficas en esos años. De acuerdo con este artículo, la institucionalización del cine danés como un elemento representativo de la cultura nacional se fue gestando a partir de un diálogo (heurístico) entre ambos niveles de poder, en el que cada toma de decisiones genera una reacción que no es completamente antagónica y que por una parte busca mantener el regionalismo y por otra busca crear vínculos con la europeización.

 

El objetivo es contribuir a la comprensión de la influencia de las políticas culturales y audiovisuales de la Unión Europea en las políticas cinematográficas europeas contemporáneas. Analiza el impacto del surgimiento de la orientación cultural de la Unión Europea (UE) en las políticas cinematográficas danesas. Su propósito es destacar los aspectos probables que han contribuido al proceso completo de institucionalización en el sector cinematográfico danés de finales de los años ochenta y durante los noventa. El argumento principal es que el impulso de la Comisión Europea (CE) hacia una idea de Pan-Europa ha contribuido a un proceso de institucionalización a través de presiones y la creación de estructuras, y como resultado fundamental se ha dado la renacionalización y la afirmación de la diversidad cultural de películas nacionales.

 

Aproximadamente 62% del presupuesto total para películas danesas viene de fondos públicos y 4% de éstos viene de fondos europeos. Dada la población de Dinamarca de 5.5 millones y el subsidio anual a la producción cinematográfica de 67 millones de Euros, el nivel de apoyo directo para la producción de películas es relativamente alto comparado con otros países europeos. El alto nivel de inversión

estatal en cine está basado en estrategias para promover y proteger la “cultura cinematográfica nacional” que comenzaron en la segunda mitad de los años 80 y terminaron a finales de los 90, con el establecimiento de un nuevo instituto de cinematografía y un aumento en los fondos para el cine. Este desarrollo ocurrió junto con la construcción de estrategias alternativas en el ambiente de la producción cinematográfica. Estos cambios generalmente se atribuyen a las presiones de la globalización cultural en la pequeña cultura cinematográfica nacional danesa. Sin embargo, hasta ahora no se ha tomado en cuenta la influencia de la UE, en el surgimiento de una nueva política como aspecto de la globalización posguerra en la realización de políticas nacionales.

 

El argumento principal de la autora es que normativas como el Tratado de Roma, contribuyeron al fortalecimiento de la inversión económica y simbólica del estado danés en el sector cinematográfico durante los últimos años del siglo XX. Estas disposiciones legales son evidencia significativa del proceso de institucionalización a través o durante la europeización.

 

Desarrolla su argumento tomando la perspectiva sugerida por Johan P. Olsen de usar el concepto europeización de manera heurística, como un instrumento para dirigir la atención para explorar empíricamente los efectos de las presiones mutuas entre la UE y las políticas y reglamentación danesas sobre cinematografía.

 

En este marco heurístico la autora sigue a Richard Delanty (2003) quien define Europeización como una interacción que surge del proyecto trasnacional diseñado por los estados nación, que transforman aquellas entidades que lo formaron. En este sentido, europeización captura la causalidad compleja, el carácter multidireccional y los efectos intencionales y no intencionales del surgimiento de este nuevo nivel de gobernanza.

 

En el artículo se habla de las políticas cinematográficas como actos políticos que históricamente sirven a intereses y objetivos de las naciones estado y a sus industrias cinematográficas y que ayudan a mantener los espacios nacionales de legitimidad para el cine europeo. Esto se había logrado principalmente yuxtaponiendo el arte cinematográfico nacional y las producciones globales de Hollywood. Con el surgimiento de la UE, la foto se vuelve más compleja.

 

Así, la estructura del argumento usa la metodología del análisis del discurso, centrándose en cómo los intereses del estado y de la UE son negociados discursivamente en misivas conectadas con los procedimientos legales de la CE en contra del estado danés. La correspondencia ilustra dos fases principales de la institucionalización: la renacionalización de las películas y la culturización de la industria cinematográfica nacional.

El primer procedimiento inició en 1987 y se refiere a la discriminación de los trabajadores del cine en la UE enarbolada por el Acta del Cine Danés de 1982. Esta etapa del proceso de institucionalización implicó una renacionalización formal de las políticas cinematográficas nacionales tanto para hacer uso de ellas como para protegerse de las presiones que surgían de las políticas de la UE. La segunda fase ilustra el aumento de la influencia de los objetivos industriales y económicos en las políticas cinematográficas nacionales a mediados de los noventa; se basa en la ley de competencia y apunta a los objetivos industriales y culturales del Acta de Cine Danés de 1989. Basándose en este caso, la autora demuestra cómo el principio de unidad en la diversidad, sirvió como plataforma discursiva para la negociación de la soberanía de la nación-estado sobre en el campo político cultural. Sin embargo, aunque legalmente los fondos del estado danés para la producción cinematográfica estaban abiertos para todos los ciudadanos europeos independientemente de su nacionalidad, en la práctica nunca sucedió.

 

Otros factores que se toman en cuenta para este análisis son las presiones para producir películas en inglés, las presiones de la industria, que buscaba una cultura de medios más abierta a lo global y la situación económica de la industria, así como la intención gubernamental a partir de l989 de promover la inversión del sector privado en la industria cinematográfica nacional.

 

La autora cuestiona el argumento de Hjort (2005) que describe este proceso como “desnacionalización” del cine y propone llamarlo de “renacionalización” ya que las políticas dirigidas hacia una desnacionalización cumplían con las exigencias relacionadas con los campos de producción y fondeo, mientras que la presión de la CE cedió y permitió enmarcar los proyectos cinematográficos en el territorio danés legal, económica y simbólicamente, lo que satisfizo el deseo de vigorizar la industria nacional.

 

Este caso se ejemplifica con el hecho de que al oponerse a la integración, los estados miembro iniciaron un cambio político en el discurso de la UE para dirigirlo hacia la “diversidad nacional”. En el año 2000, el lema de “unidad en la diversidad” se convirtió en el principio guía de las políticas culturales de la UE. Junto con la institución del principio de “unidad en la diversidad” esta renacionalización constituyó la base para el proceso de institucionalización a nivel nacional y de la UE.

 

Otro concepto que se enfatiza como nodal en la negociación entre ambas instancias, es “cultura nacional de cine”, que se convirtió en un significante poderoso en las políticas culturales para conservar un espacio de legitimidad para el apoyo a la industria nacional cinematográfica. Así, la industria cinematográfica se “culturizó” discursivamente y afianzó su valor por derecho propio.

En el 2001, con el triunfo de la coalición liberal-conservadora en Dinamarca, se retomó el énfasis en la cultura nacional, bajo la premisa de que el dinero danés debe ser para los daneses. La UE cedió nuevamente y en la Comunicación sobre Cinematografía de 2001 permitió a los estados usar hasta 80% del presupuesto para producción en el estado que ofreciera el apoyo.

 

Finalmente, teniendo como punto inicial la Comisión de Políticas Cinematográficas de 2011-12, la autora argumenta que la presencia de agendas similares pero con intereses contradictorios en ambos niveles de regulación han promovido el principio de diversidad nacional, mientras que la pregunta sobre la unidad, permanece sin respuesta.

 

Sus datos están formados por siete documentos que representan las comunicaciones o equivalencias entre los niveles nacionales y los de la CE. Se seleccionaron como fuentes primarias de la interacción entre la UE y el estado. Otros datos incluyen entrevistas con el director de producción y desarrollo del Instituto Danés de Cine, Claus Ladegaard y con el ex presidente de la mesa del DFI IB Bondebjerg; documentos de política nacional y de la UE; estadística sobre presupuestos y fondos e investigaciones previas sobre el compromiso del estado danés con el cine nacional.

 

El fortalecimiento de los niveles nacionales de políticas y regulación es un mecanismo bien conocido para combatir las presiones de la globalización. Como señaló Jan Aart Scholte (2000) entre otros, los intentos para avanzar hacia una integración de la UE han resultado en una vigorización de los estados nación.

 

Mientras la diversidad cultural cinematográfica nacional se ha reafirmado en los últimos 20 años y se asume el principio de unidad en la diversidad, permanece la pregunta acerca de la unidad más allá de las fronteras.

 

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